miércoles, 2 de febrero de 2011

El espejo chino



Un campesino chino se fue a la ciudad para vender la cosecha de arroz y su mujer le pidió que no se olvidase de traerle un peine.
Después de vender su arroz en la ciudad, el campesino se reunió con unos compañeros, y bebieron y lo celebraron largamente. Después, un poco confuso, en el momento de regresar, se acordó de que su mujer le había pedido algo, pero ¿qué era? No lo podía recordar. Entonces compró en una tienda para mujeres lo primero que le llamó la atención: un espejo. Y regresó al pueblo.
Entregó el regalo a su mujer y se marchó a trabajar sus campos. La mujer se miró en el espejo y comenzó a llorar desconsoladamente. La madre le preguntó la razón de aquellas lágrimas.
La mujer le dio el espejo y le dijo:
-Mi marido ha traído a otra mujer, joven y hermosa.
La madre cogió el espejo, lo miró y le dijo a su hija:
-No tienes de qué preocuparte, es una vieja.
Anónimo

3 comentarios:

  1. No sé quién lo ha escrito pero es muy bueno.

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  2. Hola Lucrecia, es realmente muy bueno.
    Son esas historias que se transmiten de generación en generación... y se pierden sus autores en el tiempo.
    Un beso

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  3. Ostras, me ha encantado el escrito... Fenomenal que lo compartas con nosotros...

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